miércoles, 9 de enero de 2008

Crónicas de lupa de aumento, si no te gustan lo siento. Cáp. 1





Doce y media de la noche. Sigo aparcado en frente del edificio del objetivo, vivo y atento a cualquier movimiento por pequeño que sea, ahí estoy yo para anotar todos los detalles. Y hablando de detalles, menudo pandero el de la morena que pasa cerca del coche...




Emmm... sí, como iba diciendo, llevo dos días vigilando a la fulana de un pez gordo, el cual anda mosqueado, pues sospecha que le es infiel, y la verdad, no le faltan razones. Jessica Adamms, tiene un cuerpo vuluptuoso acompañado de una mirada cargada de chispa, de esas miradas que se hacen difíciles de aguantar, y unos labios que te piden a gritos: Posa tu miembro aquí por favor.




Mientras enciendo el primer cigarrillo - de la tercera cajetilla - , observo como alguien llama a un número del portal. Desde mi aparcamiento puedo escuchar qué se dice pues a estas horas no hay demasiado ruido, así que dirijo las antenas ávidamente hacia la entrada del edificio. Sin duda es ella quien contesta, y tras escuchar el nombre del tipo, le abre el portal al instante. Joder, otro.




O esa tía es inquieta vaginal o es una pedazo de zorra de lujo, de lujo porque está de idem, no conozco su tarifa. Sin pensarlo abro mi terminal y llamo a mi cliente para mantenerle informado. Me lo coge a la señal y poco, se nota que está ansioso de noticias.




- Rogert al habla.




- Hola Rogert, soy yo, Sam. Tengo alguna información que otra que darte.




- Soy todo oídos.




- Bien... He comprobado el registro de pacientes de la clínica privada donde supuestamente tu mujer se iba a tratar, y no hay constancia de ella en ninguna parte.




- Lo sabía... Sabía que esa puta me engañaba. ¿La has encontrado? ¿Sabes dónde está?




- A eso iba. Me he pateado cualquier rincón de esta maldita ciudad donde alguien con mucho dinero pueda comprarse algo realmente caro, y he descubierto que tu mujer tiene buen gusto por los coches. Se compró un modelo de Lotus muy bonito, rojo pasión...




- Rojo zorra...




- ... no me costó convencer al encargado de que me diera la dirección. Tu mujer tiene un piso donde constantemente acuden hombres a visitarla.




- Me estás diciendo que...??




- Sí, que aquí los únicos que no follamos somos tú y yo, porque por lo visto aquí el lubricante lo venden en garrafas.




- Dame evidencias y el trabajo estará terminado. Quiero fotos, audio... algo con que callarle la boca antes de quedarme a gusto.




- Eso está hecho. Te llamo.




Pip!! Cuelgo. El portal se abre y aparece el que hace unos minutos había subido. Vaya, ahí va un eyaculador precoz. 




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